Atlas de histología vegetal y animal
Tejidos animales. Muscular.

CARDIACO
La imagen procede de las paredes del corazón.
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Músculo cardiaco
Corazón: Músculo cardiaco
Especie: ratón (Mus musculus; mamíferos)
Técnica: Hematoxilina-eosina en cortes de 8 micras de parafina.

El músculo cardiaco o miocardio está formado por cardiomiocitos. Estas células musculares son mononucleadas, con el núcleo en una posición central. Son más cortas (unas 80 µm) y más anchas (unos 15 micrómetros aproximadamente) que las células musculares esqueléticas, y son ramificadas. Presentan estrías transversales cuyo patrón es similar al de las células musculares esqueléticas, con bandas oscuras que se corresponde con la superposición de los filamentos de actina y miosina de su citoesqueleto, y con bandas claras que corresponden sólo a los filamentos de actina. A la membrana plasmática de las células musculares estriadas se le llama sarcolema, la cual, en mamíferos, se invagina para formar los discos TT, con un diámetro de unos 5 a 20 nm.

Los cardiomiocitos están unidos entre sí por los llamados discos intercalares, que aparecen como bandas oscuras en las preparaciones histológicas, y que son un conjunto de complejos de unión donde se pueden encontrar desmosomas, uniones adherentes. También hay uniones estrechas situadas a los lados de los discos intercalares. La misión de los complejos de unión es la de mantener cohesionadas a las células, siendo además sitios de anclaje del citoesqueleto. Mientras que las uniones en hendidura permiten la sincronización contráctil ya que comunican citoplasmas de células vecinas de manera directa. El músculo cardiaco no se ancla a tendones.

La contracción rítmica del corazón está controlado por el sistema autónomo, el cual ajusta la frecuencia y fuerza de la contracciones, pero la contracción rítmica está generada por algunos cardiomiocitos especiales que funcionan como marcapasos. Por ello al músculo cardiaco también se le llama músculo estriado de contracción involuntaria. Las uniones en hendidura favorecen la sincronización de las contracciones mediante la conexión de citoplasmas de células contiguas. Por ello no todas las células cardiacas están inervadas por las fibras nerviosas sino sólo los cardiomiocitos marcapasos. La frecuencia cardiaca está también controlada hormonalmente.

Las células musculares cardiacas tienen muy poco glucógeno y por ello no pueden obtener mucha energía de la glicolisis. Ello implica que la mayor parte de su energía procede de la fosforilación oxidativa, con un gran consumo de oxígeno. Así, cuando se produce un corte en el suministro de oxígeno se producen daños celulares rápidamente.

Actualizado: 10-09-2014